Divina Misericordia




Comentarios Sobre la Fiesta de la Divina Misericordia

Thursday, April 1st, 2010
     Con motivo de la fiesta de la Divina Misericordia, que este año la vamos a celebrar como iglesia el 11 deabril de 2010, presentamos a continuación las obras corporales y espirituales de misericordia.  Además presentamos una parte de la encíclica “DIVES EN MISERICORDIA” (Rico en Misericordia)  del papa Juan Pablo II.  Sobre todo buscamos que la lectura de este pequeño artículo suscite en nosotros el deseo de dejarnos transformar por el corazón misericordioso de Jesús para que así podamos infundir en los demás el amor particular que nos distingue, que es la marca del Cristiano.

Personas Interesadas en conocer más sobre la Devoción a la Divina Misericordia en Puerto Rico, se pueden comunicar con Alberto Rosario en el siguiente enlace. En este sitio web puden conseguir información de como pueden pertencer a este movimiento.  También pueden visitar este artículo nos lo hizo llegar Juan Tirado.

 
Obras Corporales de Misericordia (Mt 25, 31-46)
 
1. Dar de comer al hambriento
2. Dar de beber al sediento
3. Vestir al desnudo
4. Dar albergue al desamparado
5. Visitar a los presos
6. Enterrar a los muertos
 
Obras Espirituales de Misericordia
 
1. Instruir al ignorante
2. Amonestar a los pecadores
3. Dar consejo al que tiene duda
4. Consolar al afligido
5. Perdonar las ofensas
6. Orar por los vivos y muertos
7. Sufrir con paciencia los errores de los demás
 
 
Juan Pablo II, DIVES EN MISERICORDIA, 14
 
La Iglesia trata de practicar la misericordia
 
Jesucristo ha enseñado que el hombre no sólo recibe y experimenta la misericordia de Dios, sino que está llamado a «usar misericordia» con los demás: «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia»120. La Iglesia ve en estas palabras una llamada a la acción y se esfuerza por practicar la misericordia. Si todas las bienaventuranzas del sermón de la montaña indican el camino de la conversión y del cambio de vida, la que se refiere a los misericordiosos es a este respecto particularmente elocuente. El hombre alcanza el amor misericordioso de Dios, su misericordia, en cuanto él mismo interiormente se transforma en el espíritu de tal amor hacia el prójimo.
 
Este proceso auténticamente evangélico no es sólo una transformación espiritual realizada de una vez para siempre, sino que constituye todo un estilo de vida, una característica esencial y continua de la vocación cristiana. Consiste en el descubrimiento constante y en la actuación perseverante del amor en cuanto fuerza unificante y a la vez elevante: -a pesar de todas las dificultades de naturaleza psicológica o social- se trata, en efecto, de un amor misericordioso que por su esencia es amor creador. El amor misericordioso, en las relaciones recíprocas entre los hombres, no es nunca un acto o un proceso unilateral. Incluso en los casos en que todo parecería indicar que sólo una parte es la que da y ofrece, mientras la otra sólo recibe y toma (por ejemplo, en el caso del médico que cura, del maestro que enseña, de los padres que mantienen y educan a los hijos, del benefactor que ayuda a los menesterosos), sin embargo en realidad, también aquel que da, queda siempre beneficiado. En todo caso, también éste puede encontrarse fácilmente en la posición del que recibe, obtiene un beneficio, prueba el amor misericordioso, o se encuentra en estado de ser objeto de misericordia.
 
 
 
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Movimiento de la Divina Misericordia

Wednesday, January 6th, 2010

Por: Juan Tirado – 26.3.2008

Nota de EMYM.ORG – Personas interesadas en pertenecer al Movimiento de la Divina Misericordia en Puerto Rico pueden visitar  el siguiente enlace: www.divinamisericordiapr.org

1.      ¿Qué es el Movimiento de la Divina Misericordia?

El Movimiento de la Divina Misericordia es un grupo de personas laicas, hombres y mujeres que en su propio estado de vida colaboran en la misión que la Iglesia tiene encomendada, de manifestar al mundo el mensaje de la abundante misericordia que Cristo ofrece a toda la humanidad. Enfatizamos la comunicación y manifestación de las verdades bíblicas y la formación de cristianos que modelen la vida y el ministerio de nuestro Señor Jesucristo.  *La entrega al servicio es total y está disponible donde haga falta, particularmente en la atención a los jóvenes, personas adictas a las drogas, deambulantes, alcohólicos, enfermos, ancianos, en fin, donde quiera que se oiga el clamor de los pobres y necesitados. Los hermanos se capacitan en una mejor vivencia cristiana, acercándose a Jesús, personificado en el que sufre y en su disfraz más desconcertante.
Así, el Movimiento de la Divina Misericordia, pretende ser un testimonio radical de la presencia de la Iglesia en nuestra sociedad por medio de su apostolado, procurando que cada humano sea un signo visible del amor misericordioso y sanador de Dios, en un mundo cada vez más revolucionario y dividido.*

2.      ¿Cuál es su Visión?

La Visión de este movimiento es que haya una relación entre todos los grupos que llevan la devoción a la Divina Misericordia en Puerto Rico y trabajen juntos, así como lo hacen otros movimientos como lo son:
Cursillos de cristiandad, Movimiento Juan XXIII, etc.

A.      Estructura:

El movimiento de la Divina Misericordia de PR. tendría una directiva compuesta por un coordinador a nivel isla que estaría encargado de todo el movimiento y junto a él estarían cinco coordinadores, uno de cada diócesis, quienes se encargaran de trabajar con los grupos de sus respectivas diócesis y hacer que esos grupos trabajen juntos, además se encargaran de formar a los miembros de cada grupo, de llevar la devoción a aquellas parroquias que no la estén llevando y formar nuevos grupos en ellas. El Coordinador general, junto a los demás coordinadores se reunirán para dirigir el movimiento, coordinando actividades, retiros, asambleas, misiones, etc. en lo que se pueda llevar el mensaje de la Divina Misericordia en todo Puerto Rico.
El movimiento tendrá como lugar sede a la capilla de la Divina Misericordia de Juana Díaz, allí se darían retiros, asambleas, encuentros, etc.

B.      Misión:

Dar a conocer el mensaje de la Divina Misericordia en todo Puerto Rico. El movimiento a través de diversas actividades como: visitas de enfermos y encarcelados, dar alimentos a deambulantes , hacer retiros para jóvenes y adultos, dar programas de radio y televisión, llevar el cuadro peregrino de la Divina misericordia por las casas, organizar grupos de la Divina Misericordia, etc., se busca llevar ese mensaje de la Divina Misericordia y darlo a conocer. Esta Evangelización, está trayendo a una fe viva a muchos de nuestros hermanos quienes hoy viven un cristianismo de costumbres y hábitos y está permitiendo que muchas personas sumergidas en un mundo secularizado, tenga la oportunidad de encontrarse con Jesucristo. Todas estas actividades las hace cada grupo, separado de otros grupos, pues aun no hay una organización en la cual todos los grupos, con su diversidad de ministerios, lleguen a trabajar juntos, eso es lo que se busca hacer al querer formar el Movimiento de la Divina Misericordia de Puerto Rico, que todos los grupos trabajen juntos, para dar a conocer la devoción a la Divina Misericordia y hacer la Misericordia con aquellos hermanos necesitados.
Formar a los miembros de este movimiento en Apóstoles de la Divina Misericordia, usando la Palabra de Dios, el Catecismo de la Iglesia Católica, el diario de Santa Faustina y la carta encíclica de Juan Pablo II:
“Rico en Misericordia”, para que prediquen el mensaje de la Divina Misericordia y lo den a conocer.

Hacer de la Misericordia una forma de vida:
Jesucristo enseñó que el hombre no solamente recibe y experimenta la misericordia de Dios, sino que el también es llamado a practicar la misericordia hacia los demás. “Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia” (Mateo 5,7). En eso consiste el movimiento de la Divina Misericordia; en hacer el bien sin mirar a quién, en mostrar misericordia al prójimo; siempre y en todas partes. Así como nos dice Jesús en su Palabra: “Sed Misericordiosos como vuestro Padre es Misericordioso” (Lucas 6, 36) Pues, el Movimiento de la Divina Misericordia, no se debe quedar en la devoción de la Divina Misericordia, sino que debe poner en practica las obras de misericordia, pues Jesús le dijo a Santa Faustina: “Exijo de ti obras de Misericordia que deben surgir del amor hacia mi, debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo, ni excusarte, ni justificarte, porque la fe sin obras, por más fuerte que sea, es inútil”.

C.      Otros Elementos de la visión del movimiento:

Se tiene como una Visión, como una idea de que los miembros de este movimiento tengan una director espiritual que los dirija en su caminar. Y los que se piensa que podrían ser directores espirituales de este movimiento lo son: Hermanos Misioneros de la Divina Misericordia, Hermanas Dominicas de la Divina Misericordia y la Sociedad Fraterna de Misericordia.
El movimiento en Puerto Rico tendrá una comunicación con el movimiento de la Divina Misericordia en Santo Domingo y junto a ellos hacer diversas actividades como recoger ropa, medicinas, alimentos y otras cosas para ayudar a los hermanos Dominicanos.
Hacer un retiro de la Divina Misericordia, en el cual enseñe a los fieles la Devoción a la Divina Misericordia, pero que también les enseñe a hacer la misericordia con sus hermanos. Este retiro, además de ofrecerse a los miembros del movimiento, también se le ofrecerá a los demás grupos y movimientos apostólicos de esta Iglesia, como una manera de presentarles el “Mensaje de la Divina Misericordia” como forma de vida y como una forma de hacer su apostolado.

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Addendum; 6 de enero de 2010

El Hermano Oscar Granados, SFM se comunicó con nosotros sobre lo que entiende es una falta de citación adecuada en el documento que nos envió Juan Tirado.  Como parte de nuestro compromiso de cumplir con la reglamentación civil, marcamos con un asterisco los fragmentos que deberían ser atribuhidos a “www.vitajesu.org“.

Novena de la Divina Misericodia

Saturday, May 16th, 2009
Del diario de sor Faustina
 
Deseo que durante estos nueve días encamines almas hasta el manantial de Mi misericordia, para que encuentren allí la fortaleza, el refugio y toda aquella gracia que necesiten en las penalidades de la vida, y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a Mi corazón un grupo de almas diferentes y las sumergirás en el océano de Mi misericordia y Yo conduciré todas esas almas a la mansión de Mi Padre (…) Todos los días implorarás a Mi Padre gracias para esas almas en atención a los méritos de mi amarga Pasión."
 
 
 
PRIMER DÍA
 
Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en el mar de mi misericordia. De esta forma, me consolarás de la amarga tristeza en que me sume la pérdida de las almas.
 
Jesús misericordiosísimo, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en tu bondad infinita. Acógenos en la morada de tu compasivísimo Corazón y nunca los dejes escapar de él. Te lo suplicamos por tu amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.
 
Padre Eterno, mira con misericordia a toda la humanidad y especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús y por su dolorosa pasión muéstranos tu misericordia para que alabemos la omnipotencia de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
 
 
 
 
 
SEGUNDO DÍA
 
Hoy, tráeme a las almas de los sacerdotes y los religiosos, y sumérgelas en mi misericordia insondable. Fueron ellas las que me dieron fortaleza para soportar mi amarga pasión. A través de ellas, como a través de canales, mi misericordia fluye hacia la humanidad.
 
Jesús misericordiosísimo, de quien procede todo bien, aumenta tu gracia en nosotros para que realicemos dignas obras de misericordia, de manera que todos aquellos que nos vean, glorifiquen al Padre de misericordia que está en el cielo.
 
Padre eterno, mira con misericordia al grupo elegido de tu viña, a las almas de los sacerdotes y a las almas de los religiosos; otórgales el poder de tu bendición. Por el amor del Corazón de tu Hijo, en el cual están encerradas, concédeles el poder de tu luz para que puedan guiar a otros en el camino de la salvación y a una sola voz canten alabanzas a tu misericordia sin límite por los siglos de los siglos. Amén.
 
 
 
 
 
TERCER DÍA
 
Hoy, tráeme a todas las almas devotas y fieles, y sumérgelas en el mar de mi misericordia. Estas almas me consolaron a lo largo del vía crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura.
 
Jesús misericordiosísimo, que desde el tesoro de tu misericordia les concedas a todos tus gracias en gran abundancia, acógenos en la morada de tu compasivísimo Corazón y nunca nos dejes escapar de él. Te lo suplicamos por el inconcebible amor tuyo con que tu Corazón arde por el Padre celestial.
 
Padre Eterno, mira con misericordia a las almas fieles como herencia de tu Hijo y por su dolorosa pasión, concédeles tu bendición y rodéalas con tu protección constante para que no pierdan el amor y el tesoro de la santa fe, sino que con toda la legión de los ángeles y los santos, glorifiquen tu infinita misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
 
 
 
 
 
CUARTO DÍA
 
Hoy, tráeme a aquellos que no creen en Dios y aquellos que todavía no me conocen. También pensaba en ellos durante mi amarga pasión y su futuro celo consoló mi Corazón. Sumérgelos en el mar de mi misericordia.
 
Jesús compasivísimo, que eres la luz del mundo entero. Acoge en la morada de tu piadosísimo Corazón a las almas de aquellos que no creen en Dios y de aquellos que todavía no te conocen, pero que están encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús. Atráelas hacia la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellas ensalcen la generosidad de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
 
 
 
 
 
QUINTO DÍA
 
Hoy, tráeme a las almas de los hermanos separados y sumérgelas en el mar de mi misericordia. Durante mi amarga pasión, desgarraron mi cuerpo y mi Corazón, es decir, mi Iglesia. Según regresan a la Iglesia, mis llagas cicatrizan y de este modo alivian mi pasión.
 
Jesús misericordiosísimo que eres la bondad misma, tú no niegas la luz a quienes te la piden. Acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas de nuestros hermanos separados y llévalas con tu luz a la unidad con la Iglesia y no las dejes escapar de la morada de tu compasivísimo Corazón sino haz que también ellas glorifiquen la generosidad de tu misericordia.
 
Padre eterno, mira con misericordia a las almas de nuestros hermanos separados, especialmente a aquellos que han malgastado tus bendiciones y han abusado de tus gracias por persistir obstinadamente en sus errores. No mires sus errores, sino el amor de tu Hijo y su amarga pasión que sufrió por ellos, ya que también ellos están encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús. Haz que también ellos glorifiquen tu gran misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
 
 
 
 
 
SEXTO DÍA
 
Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y las almas de los niños pequeños y sumérgelas en mi misericordia. Estas son las almas más semejantes a mi Corazón. Ellas me fortalecieron durante mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres que velarían al pie de mis altares. Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracias. Solamente el alma humilde es capaz de recibir mi gracia; concedo mi confianza a las almas humildes.
 
Jesús misericordiosísimo, tú mismo has dicho: Aprended de mí que soy manso y humilde de Corazón. Acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el cielo al éxtasis y son las preferidas del Padre celestial. Son un ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume se deleita Dios mismo. Estas almas tienen una morada permanente en tu compasivísimo Corazón y cantan sin cesar un himno de amor y misericordia por la eternidad.
 
Padre eterno, mira con misericordia a las almas de los niños pequeños que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra y alcanza tu trono. Padre de misericordia y de toda bondad, te suplico por el amor que tienes por estas almas y el gozo que te proporcionan.
 
Bendice al mundo entero para que todas las almas canten juntas las alabanzas de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
 
 
 
 
 
SÉPTIMO DÍA
 
Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican mi misericordia de modo especial y sumérgelas en mi misericordia. Estas almas son las que más lamentaron mi pasión y penetraron más profundamente en mi Espíritu. Ellas son un reflejo viviente de mi Corazón compasivo. Estas almas resplandecerán con una luz especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la muerte.
 
Jesús misericordiosísimo, cuyo Corazón es el amor mismo, acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas que veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de tu misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de Dios mismo. En medio de toda clase de aflicciones y adversidades siguen adelante confiadas en tu misericordia y unidas a ti, ellas cargan sobre sus hombros a toda la humanidad. Esta almas no serán juzgadas severamente, sino que tu misericordia las envolverá en la hora de la muerte.
 
Padre eterno, mira con misericordia a aquellas almas que glorifican y veneran tu mayor atributo, es decir, tu misericordia insondable y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son un Evangelio viviente, sus manos están llenas de obras de misericordia y sus corazones desbordantes de gozo cantan a ti, oh Altísimo, un canto de misericordia. Te suplico, oh Dios, muéstrales tu misericordia según la esperanza y la confianza que han puesto en ti. Que se cumpla en ellas la promesa de Jesús quien les dijo que: a las almas que veneren esta infinita misericordia mía, yo mismo las defenderé como mi gloria durante sus vidas y especialmente en la hora de la muerte.
 
 
 
 
 
OCTAVO DÍA
 
Hoy, tráeme a las almas que están en la cárcel del purgatorio y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Que los torrentes de mi sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a mi justicia. Está en tu poder llevarles el alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de mi Iglesia y ofrécelas en su nombre. Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con mi justicia.
 
Jesús misericordiosísimo, tú mismo has dicho que deseas la misericordia, he aquí que yo llevo a la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas del purgatorio, almas que te son muy queridas, pero que deben pagar su culpa adecuada a tu justicia. Que los torrentes de sangre y agua que brotaron de tu Corazón, apaguen el fuego del purgatorio para que también allí sea glorificado el poder de tu misericordia.
 
Padre eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el purgatorio y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Te suplico por la dolorosa pasión de Jesús, tu Hijo, y por toda la amargura con la cual su sacratísima alma fue inundada, muestra tu misericordia a las almas que están bajo tu justo escrutinio. No las mires sino a través de las heridas de Jesús, tu amadísimo Hijo, ya que creemos que tu bondad y tu compasión no tienen límites. Amén.
 
 
 
 
 
NOVENO DÍA
 
Hoy, tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren mi Corazón. A causa de las almas tibias, mi alma experimentó la más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas dije: Padre, aleja de mí este cáliz, si es tu voluntad. Para ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a mi misericordia.
 
Jesús misericordiosísimo, que eres la compasión misma, te traigo a las almas tibias a la morada de tu piadosísimo Corazón. Que estas almas heladas que se parecen a cadáveres y te llenan de gran repugnancia se calienten con el fuego de tu amor puro. Oh Jesús compasivísimo, ejercita la omnipotencia de tu misericordia y atráelas al mismo ardor de tu amor y concédeles el amor santo, porque tú lo puedes todo.
 
Padre eterno, mira con misericordia a las almas tibias que, sin embargo, están encerradas en el piadosísimo Corazón de Jesús. Padre de la misericordia, te suplico por la amarga pasión de tu Hijo y por su agonía de tres horas en la cruz, permite que también ellas glorifiquen el abismo de tu misericordia. Amén. (1209-1229)
 

La Coronilla a la Divina Misericordia o Rosario de la Misericordia

Saturday, May 16th, 2009

La Coronilla a la Divina Misericordia se reza con un rosario normal y se comienza con un Padre Nuestro , Ave María y luego un Credo.

 

En las cuentas grandes antes de cada decena se reza:

 Padre eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.

 

En las cuentas pequeñas se reza:

 

Director: Por Su dolorosa Pasión,

Respuesta: ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

 

Al Final de las cinco decenas se reza:

 

Santo Dios,

Santo Fuerte,

Santo Inmortal,

ten piedad de nosotros

y del mundo entero. (X3)

 

Oración final

Oh Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu mirada bondadosa y aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentamos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia Mismos. (Diario, 950)