Alianza de Amor




Nota: Esto es una copia de una homilía que se presentó durante las misas de aguinaldo en el 2003 en la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe (Bo Campo Alegre, Hatillo).  EMYM no es un representante de los Esclavos de la Eucaristía y María Vírgen

La espiritualidad de Schoenstatt quiere ayudar a las personas en el logro de una honda vivencia de fe. Para ello, por medio de una alianza con la Virgen María procura experimentar a Dios, como al Dios de la vida y la historia; quien con amor de Padre providencial y misericordioso conduce a los hombres. También, como un Padre que nos llama a seguir a Jesús haciéndonos corresponsables por su Iglesia, para servirle como instrumentos y apóstoles y para construir un nuevo orden social. En el cumplimiento de esta tarea, las comunidades de Schoenstatt ofrecen vigorosos impulsos.

Schoenstatt quiere conducir nuevamente al mundo a una profunda alianza de amor con la querida Virgen María, para que la alianza con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo llegue a ser indeleble, honda e indestructible, y como tal se conserve siempre. Él amplió horizonte del mundo está entre nosotros y nos recuerda que no sólo luchamos por una nueva concepción de la sociedad, sino que también queremos todo un mundo nuevo. La carencia de alma y el sin sentido del mundo se superan en la medida en que estamos penetrados de esta convicción: Dios selló una alianza con sus criaturas.

La idea de la alianza es la intención principal de Dios y de la Iglesia y también usted ha sido aceptado en esta alianza divina por la alianza bautismal. En el Nuevo Testamento, la alianza de redención comenzó con el Fiat de María en el momento de la ;Anunciación: fue sellada por la muerte redentora en el Calvario y perfeccionada por el envío del Espíritu Santo en Pentecostés. La Iglesia quiere realizar siempre esta gran intención de Dios. Su tarea es esencialmente aceptar a los hombres en esta alianza de redención entre cielo y tierra por el Bautismo, afirmarlos en ella por los sacramentos de la Confirmación y de la Eucaristía, llamarlos de nuevo, aceptarlos otra vez por los sacramentos de la Penitencia, de la Unción de los Enfermos y santificarlos para los estados especiales de vida con el Orden Sagrado y el Matrimonio.

La alianza redentora que reconocimos como la intención principal de Dios y de la Iglesia, recibe en Schoenstatt un sello original según su misión especial. Así, la idea de la alianza que Schoenstatt pone tanto en el centro de nuestra atención es muy católica y al mismo tiempo muy antigua. La misión de Schoenstatt es llevar a la humanidad, por la Alianza de Amor con María, a la Alianza de Amor con el Dios Uno y Trino.

La original Alianza de Amor schoenstattiana, que en último término se basa en la alianza bautismal, quiere ayudamos a formar vida conscientemente por la idea de la alianza y con eso llevarnos al pleno desarrollo de maduración de la gracia bautismal. La vida de la Alianza de Amor schoenstattiana no es otra cosa que la alianza bautismal vivida con un carácter original.

El pensamiento de alianza ha echado raíces tan profundas en nuestra conciencia y en nuestro sentimiento vital que sin vacilar la podemos designar como nuestra forma fundamental, nuestro sentido fundamental, nuestra fuerza y nuestra norma fundamental.

La alianza con Cristo en la cual nosotros participamos por el bautismo, tiene una modalidad mariana, pues Cristo quiso redimimos con la cooperación de María, su Madre y compañera permanente.

La Alianza de Amor en Schoenstatt no es sino una actualización y profundización de la nueva alianza en Cristo hecha a través y con María. María como colaboradora permanente del Señor y Madre de la Iglesia según el designio del Padre Dios, busca atraer a los hombres hacia sí, para llevarlos, en Ella, a Cristo y comprometerlos en la construcción del Reino de Dios.

La alianza es un compromiso mutuo de amor por medio del cual ambos contrayentes adquieren derechos y deberes. De aquí nuestro lema: Nada sin Ti, nada sin nosotros. El amor impulsa a la alianza, el amor forma la alianza, el amor sirve a la alianza, y el amor permanece fiel a la alianza. Pero el amor no tiene límites.

La Alianza de Amor en Schoenstatt es punto de partida y fundamento para la obra mundial de renovación. Por la Alianza de Amor vivida, Schoenstatt da una respuesta eficaz a las múltiples angustias de la época.

La idea de la Alianza de Amor ha crecido tan profundamente en nuestra conciencia y sentimiento de vida, que la podemos denominar nuestra forma, sentido, fuerza y normas fundamentales.

Palabras del P. Kentenich:

El lugar que ocupa la santísima Virgen en el plan de salvación, así como la realidad del tiempo actual y de la vida, nos impulsan con suave violencia a los brazos y al corazón de Marta, nuestra Madre y Educadora. No sólo ella nos aconseja cobijamos en forma segura y permanente en su corazón, también lo hace el Santo Padre al indicamos que realicemos por nuestra parte la consagración a su sagrado corazón, la que él mismo ha hecho solemnemente dos veces, al consagrar el mundo entero a su corazón.

Esta consagración significa a la vez una alianza de amor mutua entre la Madre tres veces admirable y nosotros. Es un intercambio mutuo de corazones, bienes e intereses. Así lo expresó Grignon de Montfort: ” Cuando ella (la santísima Virgen) ve que alguien se le regala enteramente (por la consagración como alianza de amor)… entonces ella se regala total y plenamente de una manera indescriptible a Aquél que (en la fuerza de la alianza de amor) se le entrega. Ella lo sumerge en el abismo de sus gracias, lo adorna con sus méritos, lo apoya con su poder, lo ilumina con su luz, le regala sus virtudes: su humildad, su fe, su pureza, todo. Ella se convierte en su garantía, en su complemento, en todo ante Jesús. En una palabra: Ya que esa persona (en la fuerza de la alianza de amor) pertenece enteramente a Maña, María (en razón de la misma alianza de amor) pertenece enteramente a ella.

Lo que nosotros llamamos contribuciones al Capital de gracias, es la expresión de esta alianza. Nosotros nos regalamos por entero y con todo lo nuestro a la santísima Virgen y, por eso mismo, esperamos como regalo recíproco a ella misma y a todo lo que le es propio. Sobre todo, esperamos que ella nos transforme en Cristo, que Él nos conduzca al Padre y que nos integre en su misión de ayuda permanente del Señor, y así nos utilice como instrumentos para la redención y pacificación del mundo. La Santísima Virgen toma muy en serio una alianza tal.

Intercambio mutuo de corazones
El intercambio recíproco de intereses y bienes entre ambos contrayentes de la alianza, entre la santísima Virgen y nosotros, es profundamente eficaz a lo largo del tiempo, sólo si está enraizado en un perfecto intercambio mutuo de corazones o de amor

Yo me esfuerzo en amar a la santísima Virgen, tanto en la actitud como en los hechos, con la misma intensidad con la que ella me ama. Sólo así entenderemos lo que quiere decir el perfecto intercambio mutuo de corazones o de amor Se trata de dar corazón por corazón. Lo que vale es corazón por corazón, hasta que ambos corazones latan al unísono: dos corazones y un solo latir, o bien, hasta que se produzca una fusión mutua de corazones, perfecta y permanente. Lo que significa esto, se esclarece sobremanera si se compara corazón con corazón.

Alianza y Sacrificio

Para quien conoce el mundo del amor, o para quien ya ha hecho de la alianza de amor con la santísima Virgen el contenido de su vida, sabe por experiencia que el amor vive del sacrificio y que el sacrificio alimenta el amor Esta ha sido desde siempre una ley inalterable en el reino del amor.